Según las conclusiones a las que ha llegado el Instituto de Formación Avanzada (Infova) en su estudio El modo de pensar de los directivos 2009-2010, que ha realizado tras encuestar a 800 ejecutivos de compañías españolas, el directivo español es optimista y enérgico, adaptable al cambio, bien remunerado y muy amigo de sus amigos. Pero también mal planificador, estresado, dueño de una excesiva autocomplacencia y un nivel de responsabilidad menor del que cabría esperarse en un ejecutivo.
Según hemos podido leer hoy en El País, los datos globales del estudio otorgan un aprobado raspado a la calidad del liderazgo de los directivos españoles, estando este íntimamente ligado al tamaño de la empresa, dado que las empresas grandes invierten más en formación. Quizá por eso son los directivos de las pequeñas compañías los que peor opinión tienen sobre la forma de dirigir de sus jefes (append investigación de mercados)

